lunes, 23 de marzo de 2015

El precipicio continuo. Felipe Talo en Casa Leibniz

ENTREVISTA A FELIPE TALO


                                      Vista de la exposición, La Leyenda Negra, Galería Alegría. 


 ​Metempsicosis: Ensamblaje de pintura de artista anónima.
 madera y óleo sobre lienzo y plástico 2009






La desmaterialización de Juan de Yepes. 2015. Casa Leibniz



¿Cómo empezó tu trayectoria como artista y cuales fueron tus motivaciones?


 Mi carrera como artista ha sido muy poco ortodoxa. En los últimos 10 años he vivido en diferentes países: Mexico, China, España y  Alemania  pero no fue hasta  hace un año cuando Sebastian Roselló y Luján Marcos de Galería Alegría se pusieron en contacto conmigo y me propusieron hacer mi primera individual en Madrid. Para mi ha sido sido un punto de inflexión en mi carrera.

Ellos son Quijotescos, Alegres y alocados. Un elemento que se echa en falta hoy en día. No podemos vivir con tanto miedo. El miedo nos paraliza. Racionalizar la realidad es una forma de control.Una forma de totalitarismo. Me interesan los bordes del camino.


Háblanos algo más sobre tu obra, ¿Cómo es el proceso creativo y los temas que quieres abordar?
Voy a poner un ejemplo:

Hace algunos años compré la obra de una pintora amateur en Madrid que recientemente había fallecido. Eran unos paisajes muy feos,pero al mismo tiempo me intereso la virginidad de su mirada, la historia no existía casi en sus ojos. Decidí continuar su obra. Matar su muerte, para dar nacimiento a una comprensión de la obra desde otro. Como los mediums que invocan  a los seres muertos.
Por tanto en mi proceso artístico es más importante el espacio vacío que origino dentro de mi para poder ser, que el espacio que deseo ocupar.


¿Qué te inspira y cuales son tus fuentes y referentes artísticos?
Pues mi interés se centra en dos áreas a priori, defenestradas. La pintura y la metafísica. Supongo que mi deseo es rebautizar ambas, o por lo menos trazar una exploración de ambas y encontrar mis propias soluciones.

Creo que mis referentes son claros. De forma intencional los hago muy claros.Pero existe una tensión dialéctica entre lo que se podría definir   como arte-alto y arte-bajo  que me interesa: entre el Museo del Prado y la pintura de bar. Todo son los detalles: Como están ordenados los objetos en una mesa, un retablo mohoso de una capilla diminuta en las afueras de Mataró o Getafe.

Todo ello habla de un magma psíquico que impregna la realidad, y que es el verdadero material de mi pintura.

En la última semana de febrero has participado en el proyecto Casa Leibniz, ¿Cuál ha sido tu experiencia?
En los últimos años nos han puesto a dieta. La supervivencia de algunos artistas a veces es milagrosa. Estamos en precipicio continuo. Comiendo los restos. 

Esto puede producir dos cosas: un arte más auténtico o la más absoluta decadencia.

Casa Leibniz me ha parecido una apuesta por parte de los galeristas inteligente y audaz en un escenario muy complicado. Creo que la gente lo agradece, y los artistas también.
Siempre debemos recordar que la libertad es un material y un ejercicio que nos puede hacer invencibles.


Entrevista realizada el 5 de marzo de 2015
Beatriz Rodríguez-Rabadán
Sara Gimeno

Fotos cortesía de Felipe Talo

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