miércoles, 29 de enero de 2014

Santa Ana, Metterza y el Palacio de Meres


Asomarte, deslumbrarte y preguntarte suelen ser experiencias consecutivas cuando lo haces en sitios tan especiales y llenos de Patrimonio e Historia como es el Palacio de Meres.

El Palacio asturiano ha sido fuente de inspiración para artistas y cineastas, y desde luego es un sitio de ensueño donde poder celebrar algo importante. Un Congreso meses atrás me llevó a este lugar mágico, rodeado de bosque y pude asomarme a la capilla privada anexa, una de las joyas artísticas que se han declarado Bien de Interés Cultural. El origen de la misma se remonta a la ermita del s. XV, dedicada a Santa Ana.






La talla Tríplex corona el actual retablo de fecha posterior. La iconografía de santa Ana, madre de la Virgen María, es la de una matrona; su cuerpo es el  "trono" sobre la que se sientan su hija la Virgen María y su nieto, el Niño Jesús. 
Se quiere resaltar el árbol genealógico de Jesús, y la misión de la abuela Santa Ana como protectora y cuidadora. Es frecuente encontrarla así representada por la geografía española (Palencia, Málaga, Burgos, Sevilla...) aunque no siempre con tanta categoría artística cómo esta talla. 

Santa Ana no aparace en los Evangelios citada. ¿por qué tanta devoción en toda Europa y América?





No quiero ser demasiado extensa en comentar que las fuentes escritas que hablan de la madre de la Virgen María se encuentra en el Protoevangelio de Santiago (evangelio "apócrifo") escrito en el S. II d.C en Siria o Egipto.

El  mundo occidental se separó del oriental en la representación de muchos temas apócrifos hasta que en el S. XIII, Jacobus de la Vorágine los rescató en la "Leyenda Dorada". Esta obra literaria fue la fuente de inspiración para numerosos artistas medievales que en catedrales e iglesias tenían que narrar mediante imágenes la Historia Sagrada a un público que no sabía leer.

La devoción a Santa Ana se expande con fuerza en el S.XV con varias iconografías. La famosa narración del abrazo de san Joaquín y ella en la puerta dorada, que anuncia la Inmaculada Concepción de la Virgen María es común, y proviene de la "Leyenda dorada" como la magistralmente representada en la reja de la Capilla de San Andrés de Jaén, antigua sinagoga judía.



Pero la Santa Ana del Palacio de Meres se representa como Metterza o Matrona, también conocida como Tríplex o de Selbstdrit. Santa Ana llevó en su vientre a la Virgen María, esperanza del mundo.

Pienso que esta protección de abuela experta y buena era la que se buscaba cuando bajo su advocación numerosas pueblos la construyeron ermitas y templos. Desde entonces es su patrona. Las cruzadas jugaron un papel fundamental en la dispersión de reliquias atribuídas a ella y leyendas que alimentaban su devoción como madre de la Virgen María.





Con la misma naturalidad del roble carballo asturiano, de las ardillas, de los petirrojos, herrerillos o carboneros (por nombrar algunos de las más de 50 especies catalogadas en el bosque) los seis siglos que rodean el Palacio de Meres nos ayudan a contextualizar en el espacio y en la Historia, un lugar privilegiado al que regresar.

Enhorabuena a una familia que ha sabido gestionar con excelencia la modernización y adecuación del Patrimonio Cultural  al servicio de las demandas que actualmente requiere nuestra sociedad. La oferta gastronómica y el servicio no desmerecen lo demás.

Agradezco la atención recibida por ellos, los informes que me han facilitado y el acceso a su Patrimonio y buen hacer. Espero poner un grano de arena por provocar la curiosidad, visita y disfrute de muchos "curiosos".

¡Hasta pronto!