domingo, 14 de julio de 2013

HÁGASE LA LUZ


En el capítulo 1 del Génesis se narra que Dios dijo "Hágase la Luz. Y la Luz se hizo. Y vió Dios que era bueno." Desde entonces  el sol marca nuestro ciclo vital. Maravillosos amaneceres y atardeceres hacen únicos  momentos de la vida. 
Mirar al sol de frente nos ciega y daña la retina. Sin embargo, mirar intensamente los colores en la naturaleza, nos hace asombrarnos  de la belleza de un violeta concreto, de un naranja, o del espectacular cielo de Madrid cualquier día del año. 

No es Antonio López el único artista contemporáneo embelesado por el color del cielo.
Hay cientos. Y hoy quiero hablar del artista norteamericano James Turrell porque en sus exposiciones capta y recrea los cambiantes colores atmosféricos.  Es el artista de moda este verano en Estados Unidos. Es un profeta de la luz. Es BRANDING COLOR, Es BLUE. Así es James Turrell. "Hágase la Luz", dice el artista,  y el COLOR aparece. 

¿Cómo lo hace? 
No te pierdas este breve video. 
Me interesa siempre el cómo (los medios técnicos) y el quién (los numerosos profesionales) que hay detrás de cada exposición. Hacen posible llevarla a término para que otros muchos puedan tener una experiencia estética. 

Elliot J. Eisner (1) dice que al ver una exposición  es importante emprender un viaje emocional.

"Se puede tener una experiencia estética en cualquier momento en el que el ser  humano se relacione profundamente con la vida. Según este punto de vista, el arte vive en el espacio que existe entre objeto e individuo". 


¿Quién es James Turrel?
Su aspecto es magnífico. Su barba amable y blanca. Sus ojos, profundos me recuerdan a las figuras proféticas de los Libros Sagrados. Cuando le entrevistan en Bloomberg parece que nos habla el  Moisés de Miguel Ángel. 
James Turrell parece salido del fondo del mar cuando viste su chaqueta azul Yves Klein. Es un titán con la Luz.   
 Desde la década de los setenta ha sido un visionario y duro trabajador que ha almacenado experiencias y paisajes en su memoria capaz de recrear con colores. Por fin, este verano de  2013 ha llegado su Hágase al Guggemheim de Nueva York, y a otros dos Museos de primer nivel de arte contemporáneo norteamericanos: Los Ángeles y Houston. 

Turrell se considera así mismo como un co-creador. Abstración pura. Turrell hace arte con la LUZ. Nosotros solo percibimos que el espacio va cambiando por el color. 
Para el artista tan importante es conseguir ese juego como que tú te involucres en él. Que lo vivas.


Es capaz  (y ahí radica su genialidad) de estructurar, enmarcar y RE-CREAR sus experiencias con luz para que tu puedas revivirlas y percibir:
  • el color pastoso de un desierto, 
  • el amarillo intenso del verano, 
  • el azul de la luna llena.
Todo esto es difícil de hacer. 
Turrell ha necesitado la sabiduría de la observación, la paciencia del viajero que busca, la calma del océano. Nos ofrece en sus instalaciones el tiempo histórico metido en el caleidoscopio de sus cerebro.






Aten Reig en el Guggenheim es un festival para la percepción del público. Un reto para el propio edificio. Un paisaje de colores cambiante al que muchos artistas han intentado acercarse y no lo han conseguido concretar de manera tan poéticamente visual.
Vivimos altamente tecnificados por la electrónica. El color está detras del marketing y la publicidad. Miles de cables y satélites transportan el color por canales invisibles para hacernos la vida más fácil. 
James Turrell es muy divertido en sus entrevistas. Atrapa. Explica su proceso creativo y se ríe constantemente de sí mismo. Pero detrás de esa ironía se esconde un artista magno que es capaz de hacer simple y nuevo el proceso de ver. Nos limpia la mirada. 
La mirada de cada persona es la que intenta cautivar con sus Obras de arte. Espaciales. Hay algo de sueño y fantasía en la Obras de Turrell. Nos ayuda a adentrarnos en nuestra psicología más profunda. A imaginar texturas y olores. Sabemos que el ojo es el  la ventana por la que el mundo entra en nuestra mente, la visión del exterior se refleja y llega a nuestra mente por procesos neuronales. 

Turrell juega a la inversa en su proceso creativo.  Muestra un color y por la percepción vemos un paisaje detrás. Un lugar vivido o imaginado. ¿Hermenéutica?. 
La luz modela la percepción. Pero la percepción dura en la mente aunque el color haya desaparecido. El cerebro activa las emociones y los sentimientos. El color eleva a algo superior. Cuando contemplas un cielo que cambia con colores vivos no puedes dejar de mirarlo. 

El Arte nos acerca algo sublime que somos incapaces de comprender con la razón. Turrell es capaz desde su mundo interior de hacer cercano algo muy elevado que acaricia al mundo cada día: La bóveda celeste. 
Turrell se une a Wright en el Concepto de LUZ EN EL MUSEO. Hay luz blanca también. La Bóveda del Guggenheim nunca fue tan mágicamente iluminada. "Hágase la LUZ" dijo Turrel. Y la bóveda del Guggemheim Museum de Nueva York mágicamente, se iluminó. 

El verano es tiempo para tumbarse en el suelo y mirar el cielo. 
Si tomas el sol protégete.
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(1) ELLIOT W. EISNER. STANDFORD UNIVERSITY, PALO ALTO, CALIFORNIAEl museo como lugar para la educación. I CONGRSEO INTERNACIONAL: ACTAS/ PONENCIAS Y COMUNICACIONES “LOS MUSEOSEN LA EDUCACIÓN. LA FORMACIÓN DE LOS  EDUCADORES”. MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA. Madrid, 2008.







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