martes, 9 de abril de 2013

The Noguchi Museum, Un sueño Japonés

Leonardo Da Vinci hablaba de la escultura como EL ARTE DE QUITAR.
El día 22 de marzo tuve la oportunidad de ver un Museo especial, monográfico, retirado de todo, diferente.
Tras un almuerzo en la Universidad de Columbia con Concepción Naval y Rebecca Shulman, Responsable de Educación y de los Programas para Familias en El Museo Noguchi nos metimos en el metro rumbo Queens.

Cruzar la ciudad bajo tierra hablando con Rebecca es algo que no estaba en el guión. Muy interesante su conversación. Tras varios transbordos me dejó montada el el autobús de barrio que Rafael, amable conductor portorriqueño, llevaba hasta la misma puerta del jardín japonés escondido tras fábricas grises de ladrillos. Rodeado de industria y en medio de la nada nació el SUEÑO JAPONÉS del artista Isamu Noguchi.







Creo que entré en un templo de piedras y tótems contemporáneo. Un espacio acogedor, misterioso. Empezó un recorrido de búsqueda. De Sentido. De felicidad.
Dos horas de contemplación. De ejercicio intelectual porque cada escultura de Isamu Noguchi es un ejercicio de imaginación por introducirnos en la naturaleza. Por reconocernos parte de la Creación y del Cosmos. Hay algo sagrado que nos eleva y conecta con una tradición se milenios de arte japonés.

Como Halo. La cercanía del bambú y su resilencia fibrosa. El sonido del viento pasando por las piedras. Las hojas de los árboles y las ramas del jardín entrando por las ventanas de las Salas.

Isamu Noguchi escultor americano y japonés indagó en su identidad e idiosincrasia. Su lenguaje abstracto le concectó con Brancusi en París. Viajó numerosas veces. Buscó el lenguaje para QUITAR bien. Sus piedras son CANTOS. Erosionados por algo vibrante de su alma.

UNA SENSACIÓN de PERMANENCIA. De GRAVEDAD.
Japón y Estados Unidos. ¿Dónde estaban su hogar? En la naturaleza. En el mundo de las formas. En la piedra y en el metal. En el duro trabajo del artesano que labra, que martillea, que pule.
Hay mucho de Ler Tëk Chet en la obra de Noguchi. El agua sube al corazón.
Expesa lo INEXPLICABLE. Los colores de las piedras envuelven a los pocos visitantes japoneses que me acompañan. Quizá desde 1985 que se inauguró sigue siendo un sueño del artista japonés en Queens. Un Museo que ayuda a rezar delante de las piedras.

Visitar El Museo Noguchi fue casi una experiencia Pascual. No por lo que de tumba vacía pueda tener. Más bien porque mi corazón salió más libre.
¡Espero que este video no os deje de piedra!

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