jueves, 2 de octubre de 2014

El Greco, Outsider




Así resume Javier Barón, comisario de la Exposición "El Greco y la Pintura Moderna" , el gran impacto que en otros pintores modernos ha causado la pintura de el Greco y los rasgos que la definen: "Estilización, movimiento, ritmo y el lujoso tratamiento del color" y "como persona, creo que les fascina su mezcla de culturas, su condición de outsider". Me parece interesante el empleo del adjetivo "Outsider" (extranjero) que Barón ha dado al GRECO.

Además de las características de la Obra grequiana citadas por el comisario, quiero hacer notar una cualidad peculiar en su Obra. Este maestro "outsider" es capaz de acercarnos un mundo invisible muy rico de intimidad. Precisamente es su lenguaje estético el que lo hace original, genuino y universal. El Greco nos regala su visión del mundo, arriesgada y estridente para un momento histórico (S. XVI y principios del siguiente) de canónes muy clásicos. La presencia de criaturas aladas (Los Ángeles) se nos presentan constantemente en sus lienzos. Son multitud de escorzos fantásticos que transmiten la ingravidez de sus formas corpóreas. El Greco los viste majestuosamente con brochazos de color naranja, verde y azul veneciano. Grandes planos de mancha pictórica a las que da volumen con toques de negro y blanco. Y todas las atmósferas de sus obras respiran un ambiente embadurnado de gris blanquecino como éter; elásticas y luminosas nubes. Las figuras vuelan.



Los Ángeles del Greco no nos miran. Pero condensan la acción narrativa de muchas de sus pinturas. Crean, libres y arremolinados,  el ascenso hacia un triunfo que siempre se sitúa en la parte superior de cada composición. Esa flama antropomorfa con alas se contagia a los cuerpos humanos que parecen querer imitarlos y volar, como observamos en el Cuadro de la Resurrección o La Visión de San Juan, préstamo del Metropolitan NY para esta Exposición. Que éstas formas tan cargadas de energía hayan servido de inspiración a Picasso (Señoritas de Avignón) o a Pollock son evidencias palpables y museográficamente, muy bien dispuestas en esta Exposición.





El Greco fue un outsider en su tiempo, no solo por viajar de Creta a Venecia e instalarse en Toledo (España), sino porque introdujo su visión personal del MISTERIO en el lienzo. Representar una realidad sobrenatural que desborda nuestros sentidos y necesita de la imaginación no es tarea fácil. En manos de  otros pintores ha resultado pueril o naive. No en el Greco. Se siente cómodo representando no sólo retratos de gran sobriedad pictórica y tremenda penetración psicológica; sino también pasajes Evangélicos dónde Cristo está acompañado por un Ángel que anuncia la Presencia divina en cada escena y se arrodillan ante él o su Madre. En otras ocasiones aparecen muchedumbres de ángeles, casi monumentales, que suenan a coro de victoria.


Fabuloso acercamiento al Arte y a los artistas inspirados en el Greco en esta Muestra que va clausurando el cuarto centenario de la muerte del artista cretense. Fabulosas Obras maestras venidas de muchos rincones del planeta. Algunas de sitios tan pintorescos como La Oración en el Huerto, de Sta. María de Andújar (Jaén). El Greco goza de nuestra admiración y estoy segura, de la dulce Compañía de todos esos Ángeles con los que quizá, flota ingrávido en otra dimensión.

Beatriz Rodríguez-rabadán

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